Construcción: la reactivación de obras trajo alivio, pero la actividad aún sigue en baja

Por la cuarentena decretada a mediados de marzo, los trabajos se paralizaron y recién se reanudaron en abril con estrictas medidas sanitarias.

El freno en el sector de la construcción debido a la cuarentena por el coronavirus duró poco más de 15 días, una situación inevitable en la emergencia sanitaria. Ese lapso sin actividad, no tan extenso como en otros ámbitos, fue -sin embargo- suficiente como para profundizar los niveles en baja de una industria que ya había atravesado dos años de fuerte crisis. O como graficó un dirigente empresarial del rubro: venía sufriendo “duros golpes consecutivos”. Es que en 2018 y 2019 se desmoronaron todos los registros de actividad y empleo en un promedio del 50%. Con la reactivación gradual de la actividad, dispuesta en los primeros días de abril a nivel provincial, la obra pública y la privada recuperaron el ritmo de ejecución, pero muy paulatinamente. Para volver a los trabajos en un contexto de pandemia, se acordó un protocolo sanitario de prevención del covid-19 que incluyó el uso de barbijos y una serie de tareas de desinfección, como también un estricto distanciamiento entre obreros. De esa manera, la industria de la construcción retomó su funcionamiento, pero más ralentizado. Sobre este panorama actual, desde la delegación local de Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) destacaron en diálogo con El Litoral el retorno al trabajo y la preservación del empleo en el sector, más allá de que se aguarda con ansiedad la ejecución de nuevas obras públicas para ampliar la actividad, en especial que se active la construcción de viviendas en la provincia. En tanto, desde la delegación Corrientes de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) -entidad que agrupa al empresariado del sector- consignaron a este diario que aún no se recuperó el nivel de actividad que tenían antes de la pandemia, a mediados de marzo. Es más, alertaron: “Estamos en una situación absolutamente extrema”. Y no sólo lo dicen por una cuestión laboral o financiera, sino también de abastecimiento de insumos, tarea afectada por las restricciones a la industria que operan especialmente en Buenos Aires (área metropolitana muy complicada por el covid-19). En este sentido, los empresarios de pequeñas y medianas empresas coincidieron con la Uocra en que con nuevas obras públicas de gran envergadura recién se podrá recuperar terreno. Hay esperanza en este sentido, incluso bastante confianza en ambos sectores, pero el presente aún es muy complejo para el rubro, como sucede en otras actividades productivas en tiempos de coronavirus.

Protocolo y empleo

Cuando se dispuso el regreso al trabajo, el sindicato y la cámara empresarial del sector consensuaron un “Protocolo de recomendaciones prácticas covid-19 para la industria de la construcción”. A partir de ese momento retomaron las labores, aunque de manera gradual. “Fuimos avanzando despacito. Si los muchachos no trabajan, no cobran. Y la situación se hace muy complicada”, indicó el secretario general de la Uocra Corrientes, Juan de Dios Avalos. “En estos momentos todos están trabajando y espero que nos mantengamos así, tanto en lo laboral como en lo sanitario también: gracias a Dios no tuvimos ningún contagio de covid-19 entre los trabajadores del sector”, apuntó. En el escenario actual, “se reactivaron todos los puestos que teníamos antes y también ya empezaron algunas obras nuevas, como unas 50 viviendas en San Roque. A la vez se espera la ejecución de otro plan de más de 400 en diversas localidades. Son obras licitadas hace un tiempo y ahora se aguarda su ejecución”, indicó Avalos. En cuanto a nivel de empleo, el titular de la Uocra local dijo que actualmente están realizando un nuevo conteo, pero hasta antes de la pandemia la cantidad de obreros de la construcción en Corrientes ya había bajado a 1.800. En este sentido, cabe recordar que hace un año el número llegaba a 2.800 trabajadores en el sector, tras una abrupta caída con respecto al 2018, año en que se contabilizaron entre 4.000 y 6.000 puestos. Avalos resaltó que en la reactivación actual la mayor demanda de empleo se centra en la construcción de la nueva cárcel, en la zona de San Cayetano, a cargo de la Provincia. Y en la continuidad de la instalación en la zona norte de la línea eléctrica en alta tensión, de 500 kV, que va desde Rincón Santa María a Puerto Bastiani (Chaco), financiada por Nación. En estos momentos están ejecutando tareas en la zona de Paso de la Patria y allí trabajan 476 obreros. Precisamente, esas dos obras fueron fiscalizadas esta semana por el Ministerio de Trabajo de la Nación y la Uocra, en una visita conjunta. “Se controló el cumplimiento del protocolo que fue acordado por la pandemia, como también el cumplimiento del trabajo registrado. Continuaremos fiscalizando obras en Capital y el interior, porque muchos aprovechan la situación para tener obreros en negro”, advirtió Avalos. En cuanto a lo salarial, destacó el aporte extraordinario de $4.000 para todas las categorías que comenzó a aplicarse en febrero, clave ante el freno de paritarias por este contexto de crisis sanitaria. No obstante, aguardan que en este segundo semestre se pueda activar la mesa de negociación. “Al menos se recuperó la actividad y hay expectativas de que se irán incorporando nuevas obras públicas, especialmente viviendas”, resumió el titular de la Uocra local.

Complicaciones

Por su parte, José Antonio Soulard, presidente de la delegación Corrientes de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), hizo una aclaración al describir el escenario actual de la actividad: “A la fecha están autorizadas las obras públicas y las privadas, pero el hecho de tenerlas habilitadas no quiere decir que esté funcionando todo a pleno”. En este sentido, fue categórico: “De ninguna manera el nivel actual es el mismo que antes de la pandemia. El protocolo nos dispone distanciamiento y un proceso de control que, si bien es necesario y no estamos en contra de ello, hace que tengamos que destinar recursos humanos y tiempo para cumplir con las medidas dispuestas”. De esta manera, “en algunos casos, por ejemplo, hay obras que trabajan con menor cantidad de personal, o bien otras lo distribuyen por turnos. Entonces, un 50% se desempeña los lunes, miércoles y viernes, y el otro 50%, los martes, jueves y sábado”. Además, Soulard advirtió sobre otro problema operativo que influye para que el nivel de actividad no esté al máximo: las demoras en el abastecimiento de insumos. Consignó al respecto que la mayor parte de la producción de los materiales está concentrada en el Gran Buenos Aires, zona apremiada por el covid-19. En su evaluación de la situación del rubro, el dirigente empresarial también resaltó: “En cuanto a obras públicas también estamos complicados, porque la Nación y la Provincia tienen menos ingresos y priorizan recursos en salud y seguridad por la pandemia. Entonces, la obra pública es la primero en sufrir una reasignación o rebaja de fondos”. Por el momento, “hay algunas viviendas que comienzan a construirse, pero son pocas”, indicó Soulard. Tras lo cual acentuó que “para realmente dinamizar la actividad necesitamos que se edifique una mayor cantidad de viviendas”.

Crisis y golpes duros

La crítica situación actual del sector de la construcción se remonta en realidad a dos años atrás, según remarcó el titular de la delegación local de la Camarco. “Venimos ya de un 2018 muy complicado. Hay que tener en cuenta que, en marzo de ese año, el gobierno de Mauricio Macri dispuso un ajuste presupuestario con el cual reasignó 30.000 millones destinados a las obras públicas. Ese fue el primer gran impacto que tuvimos. Luego, afrontamos un aumento considerable en la inflación, más precisamente en marzo y abril del 2019. A eso, después se sumó otro golpe más: el resultado de las Paso y el impacto en la economía del país”, recordó. En torno a esto agregó que “después de ese último impacto se produjo el cambio de gobierno y llegó la pandemia. Por lo que hoy estamos en una situación absolutamente extrema”. Para graficar esta situación crítica, Soulard aportó datos de registros del sector: “A nivel nacional pasamos de 440.000 obreros registrados a unos 280/290.000 en la actualidad. En un año se perdieron 120.000 puestos de trabajo”. Según le dijo a El Litoral, proporcionalmente pasó lo mismo con el empleo en Corrientes, aunque el dirigente empresarial no dio cifras. “La actividad hoy es muy baja”, reiteró. De esta forma, “la mayoría de las empresas está mirando ya lo que pueda ocurrir el año que viene, en lo que a obras públicas respecta. Y en relación a la obra privada, el panorama es muy disímil porque depende de muchos factores, no sólo de las constructoras sino del respaldo financiero que puede llegar a tener el desarrollador inmobiliario para soportar la crisis”, advirtió. Luego insistió: “En obras públicas, la gran mayoría estamos mirando al 2021, a la pospandemia”. En el final de la charla Soulard se mostró más optimista: “La industria de la construcción es una de las primeras que refleja la crisis, pero también es una de las primeras que evidencia los repuntes. Así como abruptamente caemos, abruptamente nos levantamos”. Pese a todo, la esperanza persiste en uno de los sectores con un presente muy complicado.