Fiestas clandestinas en Ituzaingó: “nos trataron como delincuentes”

La temporada de verano recién comienza y las noticias refieren, en muchos casos, a la cantidad de infracciones de los vacacionantes con respecto a las medidas sanitarias ante el contexto de pandemia.

Ocurre en la Costa Atlántica, en Misiones y también en Corrientes, un lugar muy concurrido por misioneros.

Justamente el fin de semana se reportaron dos procedimientos en la localidad de Ituzaingó. La Policía correntina suspendió una fiesta el sábado por tarde y otra el domingo por la madrugada. En esa última, cerca de 70 personas fueron retenidas, algunos oriundos de Misiones.

Al respecto, El Territorio habló con Luciana Balmaceda, una de las asistentes al lugar, quien denunció que efectivos policiales actuaron con violencia, dejándola a ella y sus amigas retenidas hasta horas del mediodía en la comisaría “como delincuentes”. Gritos y maltrato fueron el centro de su testimonio.

La joven contó que esa noche, entre las 1.30 y las 2.00 de la madrugada salieron con sus amigas y una hermana menor de edad en su auto y a dos cuadras del lugar donde estaban parando se encontraron con una fiesta.

“Salía música desde una casa, paramos ahí y en ese momento se cortó la luz y la Policía entró a los gritos diciéndonos que nos pongamos contra las rejas, que nos separemos, que levantemos las manos. Yo estaba con mi hermana que tiene 15, nos separan de nuestra conservadora y las llaves de nuestros autos. Yo escondí la mía para que no me saquen”, empezó relatando.

Añadió que los uniformados empezaron a subir de a seis personas a las cajas de la camioneta y, a toda velocidad, los trasladaron a la comisaría local. “Una vez que llegamos nos pusieron a los menores adelante y todos nosotros al fondo, en un pabellón encerrados. Las mujeres hacia un lado y los hombres en otro contra la pared, nos gritaban y nos decían que nos callemos y que no miremos. Un chico miró para el costado y le pegaron re feo, fue una situación re fea”, detalló Balmaceda.

Ella estaba con cuatro amigas, quienes se quedaron hasta el mediodía. A su hermana, por ser menor, le dejaron que llamen a sus padres, quienes viajaron desde Posadas a buscarla apenas unas horas después.

Sobre su estadía en la dependencia, la entrevistada añadió que “no nos dejaban movernos, teníamos que estar mirando fijo hacia la pared, todo el tiempo nos gritaban, nos decían cosas, que no nos hagamos los vivos porque ahí no estábamos de fiesta. Todo el tiempo maltrato, mucha violencia de parte de la Policía, más que nada de parte de las mujeres, no sé por qué”.

“En un momento - prosiguió - eran las 8.00 de la mañana, estábamos todos cansados y nadie nos decía qué iba a pasar con nosotros, qué nos iban a hacer o porqué estábamos ahí. Hasta que un chico se paró y empezó a decir que no podía ser, que nos tenían que explicar mejor cómo iban a proceder y a ese lo llevaron y lo metieron en una celda para que se calle. Teníamos miedo porque pensamos que le iban a pegar, nadie quería decir nada porque teníamos miedo, éramos todos chicos de entre 20 y 30 años que nos estaban tratando como delincuentes”.

La joven detalló que en el lugar estaban todos amontonados y que el único ventilador que había no funcionaba bien y que por esa razón muchos se sintieron mal. El médico llegó a media mañana y después de un proceso lento de revisión y toma de declaraciones pudieron recuperar la libertad.