La pobreza subió al 32,3% y golpea más fuerte al NEA
El indicador nacional creció 4,1 puntos y cortó tres semestres de baja consecutiva. En el Noreste, que incluye a Corrientes, la pobreza llegó al 41,5%, casi diez puntos por encima del promedio del país.

La pobreza volvió a aumentar en la Argentina durante el primer semestre de 2026, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El 32,3% de las personas quedó por debajo de la línea de pobreza en los 31 aglomerados urbanos relevados, un salto de 4,1 puntos frente al 28,2% del segundo semestre de 2025.
Con este resultado se interrumpió una racha de tres semestres consecutivos de baja en el indicador, que venía descendiendo desde el pico de 52,9% registrado en el primer semestre de 2024.
El NEA, la región más afectada
El relevamiento muestra fuertes diferencias entre regiones. El Noreste —que agrupa a provincias como Corrientes— encabezó las mediciones con 41,5% de su población bajo la línea de pobreza, la incidencia más alta de todo el país y casi diez puntos por encima del promedio nacional.
El resto del mapa regional quedó así:
- Cuyo: 36,7%
- Gran Buenos Aires: 32,1%
- Noroeste: 31,5%
- Región Pampeana: 30,3%
- Patagonia: 28,4%
En los 31 aglomerados medidos por la Encuesta Permanente de Hogares, unas 9,7 millones de personas viven en hogares que no llegan a cubrir la Canasta Básica Total. Proyectado sobre el total de la población del país, la cifra supera los 15 millones de personas.
Ingresos que no alcanzan a las canastas
Uno de los factores centrales del deterioro fue el desajuste entre ingresos y precios de las canastas básicas. Durante el semestre, el ingreso per cápita familiar promedio subió 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria se encareció 21,4% y la Canasta Básica Total —que define el umbral de pobreza— aumentó 19,6%.
Esa brecha entre ingresos y costos empujó a más hogares por debajo de las líneas de pobreza e indigencia. La indigencia alcanzó al 7,5% de las personas, 1,2 puntos más que en el semestre anterior, y afectó a unos 2,2 millones de habitantes dentro de los aglomerados relevados. Por hogares, el 24,4% se ubicó bajo la línea de pobreza y el 5,6% no logró cubrir la canasta alimentaria.
La llamada brecha de pobreza —la diferencia promedio entre lo que ganan los hogares pobres y lo que necesitarían para cubrir la canasta— se ubicó en 35,9%. Un hogar pobre tuvo ingresos promedio de $922.755 frente a una Canasta Básica Total de $1.440.395, una diferencia mensual de $517.640. Entre los hogares indigentes, el ingreso promedio fue de $442.443 contra una canasta alimentaria de $669.098.
El impacto volvió a ser más severo entre los más chicos: el 44,5% de los menores de hasta 14 años vive bajo la línea de pobreza, contra 41,3% del semestre anterior. Si se amplía el rango hasta los 17 años, la proporción sube a 45,2%, y entre los chicos de 6 a 11 años llega a 47,7%, el nivel más alto entre todos los grupos de edad.
Por franjas de edad, la pobreza fue de 36,9% entre los 15 y 29 años, de 28,8% entre los 30 y 64 años, y de 14,8% entre los mayores de 65, el grupo con menor incidencia aunque también con un aumento respecto al semestre previo.
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