Clima

El verano arrancaría con lluvias por encima de lo normal en casi todo el país

El modelo estacional del ECMWF proyecta precipitaciones superiores a la media en diciembre y enero, con las señales más fuertes en el NEA. El fortalecimiento de El Niño acompaña el escenario, aunque los expertos aclaran que no garantiza una temporada enteramente lluviosa.

Por WebMaster 1 min de lectura62 visualizaciones
El verano arrancaría con lluvias por encima de lo normal en casi todo el país

El sistema estacional SEAS5 del Centro Europeo (ECMWF) proyecta precipitaciones por encima de los valores normales durante diciembre y enero en amplios sectores de Argentina, según su última actualización. La señal húmeda se mantiene en ambos meses y alcanza mayor intensidad sobre el norte y centro-norte del país.

El patrón muestra las anomalías más importantes en el noreste argentino, con una tendencia positiva que también abarca buena parte de la región Pampeana, Cuyo y sectores de la Patagonia.

Qué muestra diciembre

Para diciembre, el modelo indica anomalías positivas de precipitación prácticamente sobre todo el territorio. Los valores más altos aparecen en el norte, especialmente en el NEA, donde las anomalías pueden superar localmente los +30 mm y acercarse a +50 mm.

  • Señal positiva sobre buena parte del centro argentino, incluida la región Pampeana.
  • Anomalía más moderada hacia la Patagonia.
  • Mayor disponibilidad de humedad respecto de la climatología al inicio del verano.

Una anomalía mensual no equivale a un pronóstico de lluvias acumuladas. Una anomalía de +30 mm significa que el modelo proyecta, en promedio, unos 30 mm más que el valor climatológico de referencia para ese mes. No permite determinar cuándo ocurrirán las lluvias ni descarta períodos secos dentro del mismo mes.

Enero y el factor El Niño

La proyección para enero conserva una señal húmeda extendida, con un núcleo de mayores anomalías sobre el noreste de Argentina y países vecinos. La persistencia del patrón durante diciembre y enero es uno de los aspectos más relevantes de esta primera tendencia estacional.

El contexto de El Niño aporta un elemento adicional. Según la NOAA, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +1,8 °C en agosto y existe una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano. La NOAA señala que, a medida que aumenta la intensidad del fenómeno, también crecen las probabilidades de impactos climáticos compatibles con El Niño, aunque esos impactos no están garantizados.

Para el sector agropecuario, un escenario de este tipo podría traducirse en mayor frecuencia de períodos con disponibilidad de agua durante una etapa clave para los cultivos de verano. El exceso de precipitaciones también puede generar dificultades para las labores, problemas de transitabilidad, anegamientos temporarios y pérdidas de eficiencia en las ventanas de aplicación o cosecha.

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