La cría de búfalos crece 15% anual en el Iberá correntino
El stock pasó de 3.000 a 13.000 cabezas en cinco años en Ituzaingó, Corrientes. La especie aprovecha suelos inundables donde el vacuno rinde poco y logra destetes de hasta 75%.

Una alternativa para los suelos inundables
En los campos bajos y anegadizos que bordean los Esteros del Iberá y el río Paraná, la cría de búfalos se consolidó como una opción productiva donde la ganadería vacuna tradicional tiene rendimientos muy limitados. La Asociación Civil Búfalos del Iberá, con sede en el departamento correntino de Ituzaingó, reporta un crecimiento sostenido del 15% anual en la actividad.
La entidad, que nació hace cinco años a partir de una convocatoria del INTA de Ituzaingó y obtuvo su personería jurídica hace dos, pasó de nueve a 36 miembros. Según su presidente, Cristian Burna, el stock de búfalos en el departamento se cuadruplicó: de 3.000 cabezas hace cinco años a alrededor de 13.000 en la actualidad.
Mejor adaptación y más kilos
De acuerdo con datos aportados por la Asociación, en la misma zona donde el ganado vacuno apenas alcanza un 40% de procreo, el búfalo registra índices de destete de entre 70% y 75%. La especie también muestra mayor resistencia sanitaria, con menor incidencia de bicheras y garrapatas, y una longevidad reproductiva que puede extenderse hasta los 25 años en las madres, con entre 16 y 18 crías por vientre a lo largo de su vida.
En términos de peso, un ternero bubalino ("bubillo") presenta entre 80 y 100 kilos de diferencia a favor respecto de un ternero vacuno en igualdad de condiciones. Los animales se destetan a los 9 o 10 meses con unos 240 kilos y llegan a los 420-450 kilos a los dos años, listos para faena, alimentados a campo natural.
Burna señaló que algunos productores optan por terminar la recría en suelos con pasturas de mejor calidad, lo que permite completar el ciclo productivo dentro de la región —algo que antes no ocurría, cuando el ternero debía venderse para su engorde en otras zonas del país—. Esto también reduce, según indicó, la necesidad de ingresar carne fría en invierno, período en el que el vacuno local no logra terminarse y el búfalo sí.
Diversificación hacia productos elaborados
La producción bubalina de la zona ya no se limita a cortes envasados al vacío, hamburguesas y chorizos. En los últimos meses se sumaron subproductos como:
- Salames artesanales
- Quesos de pequeños tambos bubalinos
Estos productos tuvieron presencia en ferias regionales como la Exposición Agroindustrial de Oberá, con buena recepción según los productores consultados.
El rodeo bubalino correntino está compuesto principalmente por las razas Murrah y Mediterráneo. Sus impulsores destacan que la carne tiene un sabor similar al vacuno, con 40% menos de colesterol y mayor contenido de hierro y proteínas, aunque estas comparaciones nutricionales corresponden a lo señalado por los propios productores del sector.
Además, en Paso Florentín, cerca de Caá Catí, la familia Mayer-Silva opera lo que se describe como el único centro de inseminación artificial de búfalos de Argentina y el primero de América Latina.
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